EL LIGNUM CRUCIS DE ARTAJONA

Es claro que la Villa de Artajona se sitúa en el camino de la Vera Cruz de Caravaca, y por lo tanto era zona de paso de peregrinos. La Vera Cruz de Caravaca se venera en aquel lugar desde el siglo XIII, por lo que es entonces cuando comienzan las peregrinaciones. Los peregrinos de Santiago de Compostela salían del camino de Santiago desde Puente La Reina para ir directamente a Artajona, y llegar a Caravaca. ¿Y por qué a la altura de Artajona? No sería más que una mera casualidad, sino fuera por el impresionante relicario gótico de la Vera Cruz que se conserva en la villa. Este relicario, que data de 1561, alberga en su interior una cruz de madera engarzada en plata, con doble asta, esto es, siguiendo el modelo de Caravaca y de la cruz de Anjou, por lo que nos remite al tiempo de las primeras cruzadas. Tiene en sus extremos unos pequeños medallones con unas piedrecitas incrustadas, posiblemente del santo sepulcro. A su vez la cruz está engarzada en una pequeña laminilla interior de plata, que por los indicios que se ven en ella, posiblemente en origen cerraba completamente la reliquia, de forma que en antaño estaría en algún otro relicario que la ocultaba a la vista de los fieles, pero que después, en el siglo XVI por fomentar la devoción la ponen a la vista. Por sus dimensiones, es una pieza extraordinaria.

En los mandatos de Visita de 1632, se dice que se encontraba en la iglesia del Cerco, en una hornacina en la pared, con su pequeña reja y llave. Por su descripción, bien parece corresponder a la que actualmente se encuentra en el lado del evangelio, junto al retablo hoy dedicado a san Juan, pues el obispo manda ampliar dicha hornacina para dar mayor amplitud a un pequeño retablo que manda hacer para san Pedro Mártir, y aparte de no haber otra hornacina fuera del presbiterio y la de la pila bautismal, se nota que ésta se amplió. Lo que está claro es que la iglesia del Cerco, estaba abierta al culto permanente, y de ahí su gran enrejado; que de su culto constante se encargaban los canónigos de Toulouse, y que la Vera Cruz estaba en una hornacina especial, protegida por una reja, para que los peregrinos la pudieran venerar. No obstante, con frecuencia la sacaban los sacerdotes de su hornacina para exponerla y darla a venerar a los fieles.

Esto se consideró un abuso, por lo que en 1647, el visitador ordenará lo siguiente: “Item por quanto se nos ha hecho relación que en la Iglesica de San Cernin hay una Reliquia del Lignum Crucis y es justo que de ella se use con grande ostentación, y en los días más solemnes del año, deseando que con mayor veneración se continúe la devoción que de ella se tiene, prohibimos que la dicha reliquia del Lignum Crucis no se saque fuera sino es tan solamente los días de nublados rigurosos y los tres primeros días de la Pascua de Resurrección, Navidad del Señor, y Espíritu Santo, Nuestra Señora de Agosto y San Cernin. Y esto se entienda sacando la dicha Reliquia un sacerdote con su sobrepelliz y estola al puesto donde hubiere de estar sin que persona alguna se embarace a tocarla sino exclamado el tal sacerdote, se la diere a adorar, con lo cual cumplan los del cabildo pena de excomunión”.

El segundo dato importante, es su relación con la Virgen de Jerusalén y la leyenda del caballero Lasterra. En un legajo de 1731 ya se refiere a la tradición de haber traído dicha reliquia junto con la Virgen de Jerusalén el capitán Lasterra, en la primera cruzada (1099), y que un beneficiado en 1728 dijo que había visto un documento en Roma en el que se ratificaba tal tradición. Igualmente en otro legajo anterior a 1729, se describen las reliquias que se conservan, y entre ellas se cita al Lignum Crucis con la misma tradición. Por su parte, la Virgen de Jerusalén tiene un pequeño compartimento en el que según varios testimonios se conservaba en antaño tierra del Santo Sepulcro, y el legajo de la donación del rey Godofredo de Bullón a Saturnino Lasterra. De este legajo (que todavía existe), al igual que de la tierra, da noticia un documento que se remite a 1587. Sin embargo, en la parte trasera del Relicario, se encuentra la frase “Lignum Eli”, junto con la imagen de una Virgen con el Niño, cosa rara para un Lignum Crucis. Lo mismo ocurre en otro pequeño relicario de igual época, en forma de cruz, que está cerrado por todos los lados, pero que en ambas caras tiene grabada la misma forma arzobispal de cruz, y por una pone las iniciales del nombre de Jesús, y por la otra las de María. Todo ello hace suponer que al menos cuando se hace este relicario, ya se partía de la idea que estaba vinculado a la Virgen de Jerusalén, por lo que no sería extraño que la reliquia estuviera en origen dentro de la misma imagen, y que por lo tanto, la imagen en realidad fuera como decimos, una imagen-relicario del Lignum Crucis. Es también significativo, que en las pinturas que aparecen en la ermita, se traiga la imagen bajo palio rojo y vestida de rojo. Las normas litúrgicas prohibían llevar imágenes de la Virgen bajo palio, el cual era siempre blanco. Sin embargo, se toleraba emplear palio para las reliquias del Lignum Crucis, siempre que éste fuera de color rojo, para evitar confusión, pues el rojo es el color litúrgico de la santa Cruz. Si la Virgen era en realidad una imagen- relicario del Lignum Crucis, se entendería perfectamente tanto que viniese bajo palio rojo, como que sus vestidos fueran rojos. Todo esto da cierta veracidad a que tales reliquias (la tierra y el Lignum Crucis) hubieran sido traídas por algún peregrino desde Jerusalén, y que fueran donadas, ¿por qué no?, junto con una Virgen de montar, tal vez la suya propia, como exvoto agradecido de haber vuelto con vida, y con el fin de contener en su interior tan preciadas reliquias.

La leyenda nos dice que por ciertos hechos milagrosos, se decide construir una ermita en la que albergar la imagen de la Virgen. Es lógico pensar, que siendo canónigos de la santa cruz, permitiesen llevar de san Saturnino la imagen e incluso la tierra del santo sepulcro, pero extrajesen la reliquia del Lignum Crucis para que permaneciera en San Saturnino, y se le incrustaran algunas piedrecitas de las que había en la bolsita que contenía tierra del Santo Sepulcro. Explicaría esto el hecho de que sólo se hubiera sacado el Lignum Crucis y las piedrecitas, y se hubiera dejado en el interior el resto de la tierra del Santo Sepulcro. Explicaría también por qué el pergamino que contiene la imagen en su interior, en el que se indica que la imagen fue donada por Godofredo de Bouillón a Saturnino Lasterra, y que según los historiadores es una falsificación de principios del siglo XVI, no haga referencia al Lignum Crucis, sino a sólo la tierra del santo Sepulcro, pues ya para aquel entonces no estaba allí. La actual iglesia de san Saturnino fue construida en el siglo XIII, y teniendo en cuenta que la hornacina es contemporánea a la construcción, podríamos deducir que al menos desde mediados del siglo XIII se veneraba aquí el Lignum Crucis. El de Caravaca llegó en 1231, por lo que estamos hablando de fechas similares.

Pero,parémonos por unos instantes en este importante dato. Según los entendidos en arte, la imagen de la Virgen se remonta a la primera mitad del siglo XIII, siendo típica de los talleres de Limoges en Francia. Por otro lado, la iglesia vieja de san Saturnino, se construyó unos cien años antes y era mucho más pequeña. ¿Por qué en tan sólo 100 años se decide demoler la parroquia y hacer otra mucho mayor? Sin duda por un aumento de población y de recursos. ¿Sería descabellado pensar que tal vez ambas cosas fueran propiciadas por la llegada de tan singular reliquia? Dada la proximidad del camino de Santiago y la presencia del relicario de la Vera Cruz, no sería extraño que los peregrinos, atraídos por la noticia que en Puente la Reina habría de la llegada de tal reliquia, viniesen a Artajona a venerarla, y una vez aquí, los canónigos de la santa Cruz les animaran a emprender una peregrinación mayor hacia Caravaca, dando origen así al camino de la Vera Cruz.

Veamos cuál sería el trayecto: Los peregrinos llegarían desde Puente la Reina, pasando junto a la iglesia de san Miguel. Entrarían al Cerco por el portal de san Miguel, venerarían la reliquia del Lignun Crucis, saldrían por el portal de Remaúa hacia el arrabal, y pasando por el portal de Maiora continuarían por la calle de la cruz, fuente de los caños, y camino actual de la Vera Cruz que pasa cera de la antiquísima ermita de nuestra Señora de Zuría. Este sería el trayecto normal, y que además parece que podría venir refrendado por una curiosa tradición que tenía lugar el día de la santa Cruz de mayo: La cofradía de la Vera Cruz de Artajona, en sus constituciones de 1817, nos da noticia de la misma: “El tres de mayo sale la Procesión de san Saturnino y se lleva la Bandera y Cruz de esta cofradía y el Lignum Crucis con Palio hasta la puerta de Ochagavía y de allí a Nuestra Señora de la Blanca se lleva sin palio, y para la vuelta saca el ministro de la villa el dicho palio a la última casa del Pueblo por el camino que regresa la procesión, y se dirige a san Pedro donde en la capilla del Santo Cristo se canta una misa con Diácono y subdiácono por el Prior para todos los hermanos vivos y difuntos, y en seguida se sube a san Saturnino en la misma forma en que se salió”.

Actualmente se desconoce cuál es la puerta de Ochagavía, pero bien pudiera ser lo que llamamos el Portal de Maiora, pues está junto a la iglesia de san Pedro, y por lógica el palio se guardaría en ella. En este portal medieval, hay una puerta de medio punto que da a la iglesia, en cuya clave está grabada la misma cruz de doble asta, por lo que ese punto estaba vinculado de alguna manera con la singular reliquia. La procesión recorre el trayecto lógico de los peregrinos, pasando por la calle de la cruz hasta la ermita de Zuría, en la que curiosamente, según la tradición, estuvo la imagen de la Virgen de Jerusalén. A la vuelta, el texto nos dice que el ministro saca el palio a la primera casa del pueblo. Viniendo por el mismo camino, la primera casa del pueblo estaba justo junto al crucero, hoy desplazado de su posición original. En definitiva, la procesión de la Vera Cruz recorría el camino de los peregrinos.

Ahora fijémonos por unos instantes en lo que los peregrinos se encontraban a su vuelta: La ermita de Santa María de Zuría, donde estuvo la Virgen de Jerusalén, y por ende el Lignum Crucis, y desde donde se divisa perfectamente Artajona y su iglesia-fortaleza del Cerco, santuario de tan singular reliquia; la fuente medieval y la de los caños, donde recobrarían fuerzas y llenarían sus cantimploras; la cruz en el cruce del camino de Tafalla con el de Pamplona, junto a la gran posada, y como recibimiento y emblema del pueblo. Frente a ella la calle de la cruz que sube hacia el Cerco y arriba, a la vista de todos, la iglesia del Cerco. Los peregrinos subirían la calle de la Cruz y entrando por el portal de Maiora, visitarían la iglesia de san Pedro, pasarían de nuevo por el portal de Remaúa, iglesia de San Saturnino, portal de san Miguel, ermita de san Miguel, y llegarían a Puente la Reina de dónde salieron.

 

Legajo nº 1: “Investigaciones y noticias de la Imagen de Nuestra Señora de Jerusalén (olim de la Oliva) de la Villa de Artajona, del Reyno de Navarra, su ermita y otras cosas. Por don Josef Ororbia Presbítero y Beneficiado de la misma villa. Año 1737.

Considerando la gran falta que hay en este pueblo de noticias de la Imagen de Nuestra Señora de3 Jerusalén, su ermita y más sucedidos, me ha parecido recogerlas todas, y reducirlas a escrito a mayor honra y gloria de Dios, y su Santísima Madre; y para que los venideros sepan algo (que todo no es fácil) y puedan dar a los curiosos forasteros alguna razón de lo que con motivo tanto veneramos. Artajona y febrero 23 del año 1731. El más humilde Capellán. Don Josef de Ororbia.

Esta nobilísima cuanto dichosa villa de Artajona, mi amada Patria, ha sido y es una de las mas antiguas de este Reyno de Navarra, situada en medio de él, y lo fue novenaria hasta el año 1377 en que murieron de este pueblo seiscientos hombres en la guerra que Carlos segundo Rey de Navarra tuvo con el de Francia en la Normandía. Y desde entonces, y con otras injurias de los tiempos ha venido a menos población pues hoy sólo tiene doscientos y cuarenta vecinos.

Tiene un castillo o fortaleza que llamamos el cerco, y dentro de él está situada la antiquísima y célebre Iglesia Parroquial del Señor san Saturnino, o San Cernin, discípulo del Apóstol San Pedro. Es tradición que cuando el glorioso san Saturnino predicó en Pamplona, vino también a Artajona; y se hace creíble porque en aquellos tiempos no había lugar de tanta Población cercano a Pamplona. Lo que corrobora el haberse fundado aquí a honor de María Santísima habiéndose intitulado santa María hasta el año 1126 en que los Señores Sancio Obispo de Pamplona, Harnaldo Obispo de Carcasona, y Miguel obispo de Tarazona que consagraron esta Yglesia la titularon San Saturnino en que se mantiene.

Y según parece de la inscripción que está en la pared sobre la puerta de la sacristía estuvo aquí el cuerpo de este santo el año de 1311 pues dice así: “Aquí está el Rey en su cátedra sentado: el pueblo de Artajona a suplicarle que torne este cuerpo Santo en Tolosa: Aquí saille el obispo con sus canónigos con el Pueblo de Tolosa; el Rey Carlos manda qui torne el cuerpo de san Cerni a Tolosa. Ayno MCCCXI.

Me ha parecido decir algo de la Villa su parroquia, y santo titular, y aunque pudiera extenderme en decir mucho en estos asuntos, lo omito por seguir mi devoción a nuestra milagrosa Imagen de Jerusalén de quien diré todo lo que hubiere visto,, oído y entendido de mis mayores y más ancianos, y es como sigue:

Título primero de esta Imagen fue Santa María; el segundo Nuestra Señora de la Oliva, y el tercero que hoy tiene es Nuestra Señora de Jerusalem. Esta Imagen de María Santísima es una de las que fabricó, e hizo Nicodemus discípulo de Cristo nuestro bien; como lo es la del Santísimo Cristo de Burgos y otras; y según tradición la doró San Lucas Evangelista.

Con la ocasión de hallarme en mas de veinte años presente (con sobrepelliz y estola para vestirla) la he tenido varias veces en mis manos; es de metal de bronce, una tercia de larga, y tiene en las rodillas al niño su purísimo hijo; y ambas coronas Reales, y está sentada en una sillita correspondiente también de metal, cerrada por todas partes, muy bien laboreada con pinturas de pincel, y el asiento de encima portátil, de modo que quitado se ve allí un hueco.

El Ilustrísimo Señor Don Melchor Ángel Gutiérrez, obispo de Pamplona en la visita que hizo en esta villa el día en 17 de Noviembre de 1731 reconoció y tuvo en sus manos esta santa Imagen, y nos aseguró a todos, que era lo mismo del mismo tamaño disposición y escultura que nuestra Señora del Sagrario de su Iglesia de Toledo donde fue su Ilustrísima Canónigo Doctoral, y que tenía por cierto que una y otra las fabricó e hizo un mismo artífice

Hallábase esta santa Imagen el año 1099 en la Ciudad santa de Jerusalén cuando el rey Gudofre de Bullón la conquistó en cuya empresa se halló (en compañía de don Remiro Infante de Navarra) Don Saturnino Lasterra, hijo de esta nobilísima Villa de Artajona, con el merecido empleo de Capitán en el que se señaló con ventajas a otros. Y queriendo Gudofre premiar la valentía, esfuerzo, y espíritu valeroso de este capitán le manda pídalo lo que quisiere; y obedeciendo el capitán humilde y virtuoso, cuanto noble y valeroso,, despreciando honra y vanidad y humanos, y poniendo su Corazón en el Cielo, le suplica al Rey le conceda esta santa Imagen, la que al punto se la dio a una con parte de tierra del santo Sepulcro, una porción del leño santo de la Cruz en que murió Jesucristo nuestro Redentor,, y otras reliquias sagradas con que se restituyó a esta su amada Patria.

Para confirmación de esto me ha parecido poner lo que el Ilustrísimo Señor Don Fray Prudencio Sandoval, Obispo que fue de Pamplona y historiador de los Reyes de España, dice hablando de la historia de los Reyes de Castilla y León,,, en la vida de don Fernando el magno primero de este nombre Infante de Navarra al folio 80 in secunda: que en la ausencia que hizo el Infante Don Ramiro y jornada a la tierra santa, llevó en su santa jornada un valiente soldado, llamado Saturnino Lasterra, natural de Artajona en Navarra, y que fue tan valeroso, que el Rey de Jerusalén Gudofre le dio una devota imagen de María con su hijo preciosísimo en las rodillas con coronas reales de bronce, del tamaño de una tercia: y en el hueco de ella se conserva un pergamino escrito con letras latinas que yo leí; llámase esta santa Imagen nuestra Señora de Jerusalén, y es bien notable y digna de ser estimada y venerada, siendo este capitán natural de la villa de Artajona, que está en medio del Reyno de Navarra, y dice es tierra del Rey de España.

Así lo dice su Ilustrísima en la referida historia; y en cuanto al pergamino digo que aún se conserva, y yo lo he leído varias veces y se guarda en el hueco de la sillita de metal donde está sentada la santa imagen de que tengo dados varios traslados y también pondré aquí dos: y en el mismo hueco se conserva tierra del santo Sepulcro que refiere el mismo pergamino, que antes se tenía en papel atado, con una hebra de seda; y una señora dio su caja de plata para que se pusiese en ella; y yo mismo la coloqué y pasé del papel a ella, la referida caja, donde se conserva y está en el mismo hueco.

Hoy solo es tradición y cosa asentada en este pueblo, y sin duda alguna, que Don Saturnino Lasterra, trajo también el Lignum Crucis que se venera en esta Iglesia Parroquial, del Señor San Saturnino, de una cuarta de largo con sus brazos correspondientes y un dedo de grueso, y está engastado en plata con sus dos cristales, que también sería dádiva de Gudofre a su soldado de que parece no debíamos tener duda alguna, y que tal vez no traería testimonio, si no se contentaría con el otro,, y porque sabía que en aquellos tiempos no lo necesitaba ni creía que la posteridad hacía de ser tan maliciosa y incrédula, o si le trajo se perdió en algún descuido de uno de los 638 años que hace que está aquí esta Reliquia. Que Don Saturnino Lasterra trajo de Jerusalén Lignum Crucis, lo confirmó aquí el año 1728 Don Ignacio de Arcelus Presbítero y Beneficiado de la Mensa de esta Parroquial,, y Rector de la de Ycasoydor en la Provincia de Guipúzcoa, de donde es natural, que dijo haber visto y leído en Roma, un libro antiguo impreso historia de la conquista de Jerusalén y que en el se refiere que: Saturnino Lasterra, hijo de Artajona,, trajo en premio de sus servicios en la conquista de Jerusalén una Imagen de Nuestra Señora, tierra del Santo sepulcro, y un pedazo de la Cruz en que murió Cristo nuestro bien.

Cuando no hubiere otra razón que esta era bastante, con tanto tesoro celestial que gozoso y glorioso volvería a esta su amada Patria, el humilde devoto de esta soberana señora honrando y enriqueciendo a esta dichosa villa, con los blasones, y proezas de su hijo ¡Y que recibimiento le harían sus deudos, Parientes, amigos, y vecinos al soldado triunfante y victorioso! ¡Y que cultos y veneraciones a la Reyna de los Ángeles y a las Reliquias e insignias de la Pasión y muerte de su sacratísimo Hijo! Quien pueda dudar que al punto irían todos al templo de Dios, a darle gracias del feliz arribo de su compatriota, y que este colocaría al mismo tiempo para consuelo de todos, el madero santo de la Cruz en la Iglesia parroquial de San Saturnino, donde fue regenerado con el Santo Bautismo, y haber nacido casi en el mismo sagrado de la Iglesia, de quien solo medía a su casa nativa la bodega y graneros del Priorato. Y al mismo tiempo depositar a su divina Protectora en la Parroquia hasta que se le erigiese su ermita. Es tradición que la fabricaron en diferente sitio del que hoy tiene y queriendo esta divina señora mudar de paraje quiso demostrarlo milagrosamente, pues una noche estando ya recogido su ermitaño, oyó por tres veces esta voz: frai Juan sal. Y aunque a la primera y segunda no hizo aprecio, por parecerle ilusión y engaño de algún mal intencionado, no pudo resistir al tercer llamamiento al que obedeció, y salió, y apenas se puso fuera de la puerta cuando se arruinó toda la ermita, excepto la capilla de esta milagrosa imagen.

Con este suceso y milagro quisieron fabricarle nueva ermita en la alameda, paraje mas ameno y deleitoso y para este efecto subieron la santa Imagen a la Iglesia Parroquial de San Saturnino pero queriendo esta divina señora honrar en este mundo (aun después de muerto a su devoto soldado, desapareciéndose de la iglesia se fue al Olivar de nuestro Don Saturnino, y se puso en uno de sus Olivos ejecutando esta demostración por dos veces.

Participose este milagro al Señor obispo y su Ilustrísima mandó se erigiese y fabricase la ermita en el mismo sitio y paraje donde la santa Imagen había demostrado, pues daba a entender ser aquella su divina voluntad. Así se ejecutó, y se hizo la ermita en el Olivar, que fue del mismo don Saturnino Lasterra, y en el mismo sitio, y paraje que señaló la santa Imagen; cogiendo el olivo dentro y en su sitio y puesta la capilla y nicho de nuestra Señora,, que es el medio del crucero que hoy tiene la Basílica; cuando esta se aumentó aun se encontraron en el mismo paraje raíces de olivo que las vimos todos. Y por esto sin duda le mudaron el primitivo nombre de Santa María, en el de nuestra Señora de la Oliva que así se intituló en muchos siglos, y le nombran las historias leyes, y fueros antiguos de este Reyno de Navarra y con este título y nombre se veneró hasta agosto del año 1614 en que la visitó el dicho señor Don Fray Prudencio de Sandoval, obispo de este obispado de Pamplona, que habiendo reconocido la halló como tengo antes referido, sentada en la misma sillita de metal, que hoy tiene, y en el hueco de ella el referido pergamino, que lo mostró a todos, y de el quiso su Ilustrísima sacar traslado a vista del Alcalde y otros, que se hallaron presentes el cual original pasó en mis manos y le puse en el archivo del cabildo eclesiástico de esta Parroquial donde se guarda, y es del tenor siguiente: doy fe, y verdadero testimonio yo Miguel Colomo escribano real vecino de la villa de Artajona, y del juzgado y aumento de ella, que hoy jueves que se cuentan veinte y ocho días del mes de agosto del año mil seiscientos y catorce, habiendo yo el dicho secretario llegado a la ermita y basílica de nuestra Señora de Jerusalén, extra muros de ella, hallé al Ilustrísimo y Reverendísimo Señor Don Fray prudencio de Sandoval obispo de este Reyno de Navarra y Pamplona y su Señoría Ilustrísima, tenía en sus manos un pergamino cuatro dedos de ancho,, el cual habiéndolo leído en presencia del alcalde y Regidores y otras personas de la dicha villa se halló estas razones siguientes: en el cual dicho pergamino hay las cruces en la forma que aquí se ponen: +++ Gutufre Bullonis Rex Jerosolimitani dinissimus Batum myqui Saturnini Lastier artajonis diletus in conquistam de figuram Marie cum Jesus qui feci Nicodemus dicipuli Xpi, et terra eleta sepulcrum santi. Ani VXCIX in Jerosolima++++

Así doy bien fe que el Ilustrísimo y reverendísimo señor obispo de Pamplona y del dicho Reyno de Navarra escribió de su mano y letra el tenor del dicho Pergamino que es el que va entre las dos fees con sus cruces; y para que de ello conste lo firmé en la dicha ermita a los dichos 28 días del mes de agosto sobre dichos en compañía del Ilustrísimo Señor Alcalde de la dicha Villa, y Miguel de Irigoyen. Y de mas de lo dicho, se halló en el hueco de la dicha Imagen un poco de tierra, la cual y el dicho pergamino se volvieron a meterlos dentro de la dicha imagen envuelto en un papel de que así bien doy fe, y firmaron los que se hallaron presentes,, los que sabían como dicho es. Don fray Prudencio de Sandoval Obispo de Pamplona. El Bachiller Don Crstoval Lasterra. Andrés Ortiz Alcalde. Miguel de Irigoyen. Estevan de Casasola. En testimonio de verdad y fe que tengo dada Miguel Colomo Escribano.

Y mandó su Ilustrísima que en adelante no se llamase Nuestra Señora de la Oliva, sino Nuestra Señora de Jerusalén que desde entonces la veneramos con este título. Este mismo año de 1737 en que escribo este libro ha llegado a mis manos una información de lo sucedido con el dicho pergamino y tierra del santo sepulcro, que solo teníamos tradición y noticia confusa y me ha parecido trasladarla aquí a la letra, y es como sigue…

(Remite a un documento de 1587 en el que se dice que con razón de pintar la cara y manos de la imagen, un ayudante del pintor sacó el pergamino y algo de tierra, y después al cabo de algunos años se retornó el pergamino a su lugar)

Hallándose este pergamino casi sin poderse leer por lo muy gastadas que estaban las letras y Don Diego Marco de Urra, vicario actual de esta villa retocó y renovó las mismas letras que hoy se leen sin dificultad alguna, y así se conserva y guarda el dicho pergamino en el mismo hueco o niño de nuestra señora, y de el corren muchos traslados, que yo he dado a los del lugar y forasteros. Está esta santa imagen en una ermita o basílica distante de esta villa tiro y medio de bala, entre los caminos de Pamplona y Eneriz, metida en el mismo Olivar del señor don Saturnino Lasterra. En el mismo sitio la halló en los libros de esta iglesia parroquial inventariada el año de 1503 con solos dos altares y el uno de nuestra Señora y el otro al lado del Evangelio de San Antonio Abad.

Legajo nº 2: Es una copia del secretario de un original que según dice se halla en la secretaría. El documento relata el testimonio de la consagración de la iglesia del cerco y las reliquias que allí se colocaron, sin citar ningún Lignum Crucis. Puede ser porque ya estuviera, y remita sólo a las que trajeron nuevas. Después da razón de las reliquias que hay en la iglesia, y dice que el relicario que también sirve de custodia, se hizo en 1582 y las reliquias que contiene entre otras son las que llevaron cuando se consagró la iglesia. Después de hacer relación de todas las que hay dentro del relicario, y de la de san Pedro Mártir, dice: “Y sobre todas, la preciosa y estimada Reliquia del Lignum Crucis, que está engastada en plata con sus dos cristales, una tercia de largo y los brazos correspondientes, que aunque se perdió el testimonio,, se sabe por noticias de nuestros mayores, le trajo de Jerusalén D. Saturnino Lasterra, hijo de esta Nobilísima Villa y Capitán valeroso de aquella tierra santa en su conquista, cuando Gudofre Bullón. Y lo confirmó D. Ignacio de Arcelus Presbítero y Beneficiado de la Mensa de esta Parroquial, que estuvo en Roma, y decía haber visto y leído en aquella Ciudad un libro antiguo impreso donde refiere, que saturnino Lasterra h8ijo de Artajona trajo (en premio de sus servicios en la conquista de Jerusalén) una Imagen de nuestra Señora, tierra del sepulcro y un pedazo de la cruz, en que murió chisto nuestro bien. Es copia sacada de su original con permiso del ayuntamiento para entregarla al Señor Don José María Echaveguren vicario de esta villa. Artajona, siete de marzo de mil ochocientos sesenta y cinco. Fermín Arroiz. Interino.” No dice fecha del documento original, pero al no citar las reliquias de san Máximo, necesariamente es anterior a 1729

Legajo nº 3. Las constituciones de la cofradía de la vera cruz se establecieron en 1817 según dice el documento, no se sabe haya habido constituciones aunque la cofradía es muy antigua. En la disposición 13 se dice lo siguiente: “El tres de mayo sale la Procesión de san Saturnino y se lleva la Bandera y Cruz de esta cofradía y el Lignum Crucis con Palio hasta la puerta de Ochagavía y de allí a Nuestra Señora de la Blanca se lleva sin palio, y para la vuelta saca el ministro de la villa el dicho palio a la última casa del Pueblo por el camino que regresa la procesión, y se dirige a san Pedro donde en la capilla del Santo Cristo se canta una misa con Diácono y subdiácono por el Prior para todos los hermanos vivos y difuntos, y en seguida se sube a san Saturnino en la misma forma en que se salió”

Legajo nº 4. En un libro titulado “De los instrumentos del Cabildo de Artajona” fechado en el año 1730, remite a los mandatos de Visita de 1632, y en el número 17 dice: “Item se haga en la parte que está el Lignum Crucis la ventana un poco mayor de manera que quepa la Imagen de san Pedro Martir en forma de Altar, pintado el tabernáculo y caja, de la manera, que por nos fue advertido en la visita, quedando más adentro y con llave en la rejuela que ahora hay las reliquias para que nadie llegue a ellas y estén con decencia, y custodia cierta.” Y en el número 18 dice: Item mandamos, que en las andas del Santísimo Sacramento no se ponga Imagen alguna de nuestra Señora ni otro santo.”

 

Por Fermín Macías. Párroco de Artajona (2015 -2018)

2 ideas en “EL LIGNUM CRUCIS DE ARTAJONA

  1. Rafael García Nadal Responder

    Hola. Soy Rafael Garcia Nadal de Alhama de Murcia.
    Desde donde vivo hay recorrido para incorporarse al Camino a Caravaca y seguir el Camino de la Vera Cruz hasta Artajona y Navarra.
    Estoy interesado en contactar con personas que vayan a hacer este camino próximamente. Reciba un saludo y el interés por contactar con interesados.

    • Itineris COMA Autor de la entradaResponder

      Hola Rafael:

      Por el momento no se han puesto en contacto con nosotros personas que quieran hacer el camino de Murcia a Navarra pero te contactaremos por email para mantenerte informado de todas las noticias.

      Muchas gracias por contactarnos y un cordial saludo

      Marisa Iturbide. Itineris COMA

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