LA ENCOMIENDA TEMPLARIA DE RIBAFORADA

La feroz persecución a la que fue sometida la Orden del Temple a instancias del monarca Felipe IV de Francia, se planificó de manera secreta, como es sabido, a mediados del mes de septiembre de 1307. Tan sólo un mes más tarde y de forma coordinada, comenzaban las primeras detenciones y con ellas el encarcelamiento de cada uno de los freires templarios residentes en el reino francés. Pese a la perplejidad y escepticismo inicial del papa Clemente V respecto a las graves acusaciones que se esgrimían contra la Orden del Temple y su disconformidad con los acontecimientos que se estaban sucediendo, el pontífice no tardaría en promulgar la bula Pastoralis Praeminentiae, -22 noviembre de 1307-, en virtud de la cual se ordenaba que las detenciones iniciadas en Francia fueran también efectuadas por todo el territorio de la Cristiandad.

A diferencia de la actitud prudente que mostraron en un principio los monarcas de los reinos de Aragón, Castilla y Portugal en suelo hispano, el reino de Navarra fue el territorio donde se efectuaron las primeras detenciones siguiendo escrupulosamente los dictados de Francia.

La explicación a esta rápida y contundente actuación se debe a que el rey de Navarra, Luis el Hutín, era el hijo primogénito de Felipe IV el Hermoso, secundando con esta medida y continuando con la política de aniquilación emprendida por su padre. La persecución y arresto de los freires del Temple en Navarra debió de producirse de manera prácticamente inmediata a las iniciadas en el país galo, de manera que desde el mismo día 13 de octubre, según algunos autores, siguiendo las órdenes del rey navarro, los oficiales del monarca arrestaron a los templarios que vivían en el reino. Otros investigadores, sin embargo, sostienen que los arrestos de los freires que residían en Pamplona no se llevaron a cabo hasta el día 23 de octubre, es decir, tan sólo diez días después que en Francia. Con posterioridad a esta fecha, un grupo de templarios aragoneses que se encontraban en las inmediaciones de Tudela con la intención de pedir la liberación de los freires aragoneses de las encomiendas navarras encarcelados, también fueron apresados aunque finalmente quedaron absueltos por petición del monarca Jaime II de Aragón. Respecto a la detención de los templarios residentes en Aberin, conocemos que en 1309 el preboste de Estella, Gil Perez de Ayeta, tenía bajo su custodia a tres freires de esta encomienda, llamados Pedro de Los Arcos, Pedro de Allo y Renaldo de Cataluña, este último fallecido el día 27 de abril dentro de la misma prisión.

Coincidiendo con el presidio de los freires de Ribaforada y de los demás templarios navarros y continuando con el proceso judicial contra el Temple, la siguiente medida adoptada por los oficiales de Luis Hutín, fue la confiscación del patrimonio mueble e inmueble de las encomiendas y subencomiendas templarias existentes en el reino de Navarra. Así, dentro del mismo distrito tudelano, el 28 de junio del año 1309, el bayle de Tudela, Guillermo de Marna, acudió por mandamiento real a la villa de Ribaforada para hacer inventario y ejecución de todos los bienes muebles que la Orden poseía en el interior de sus dependencias conventuales. Le acompañaron a la encomienda un canónigo de Tudela llamado Martín de Ejea, procurador del rey, junto a un escribano de nombre Fernando Sanchez de Tudela, encargado de la confección del inventario y de las cartas de los tributos que fueron registrados, según se indica en los documentos de Comptos. Por el registro notarial de los bienes de Ribaforada percibió una cantidad de veinte sueldos. La redacción de este inventario de objetos muebles pertenecientes a la encomienda de Ribaforada que analizaremos a continuación, responde al procedimiento habitual de contabilización y tasación de cada uno de los objetos y enseres que se iban localizando estancia por estancia, incluyéndose a veces el nombre de aquellas personas que adquirieron alguno de estos bienes.

Aproximación al estudio de la Encomienda Templaria de Ribaforada a través del inventario de sus bienes muebles. Salvador Remírez Vallejo

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